El provocador director británico de películas como como “Down Terrace”, “Kill list”, o “Sightseers (Turistas)”, Ben Wheatly, regresa dirigiendo una adaptación de la novela homónima publicada por JG Ballard en 1975.

Ambientada en ese mismo año, al oeste de Londres. El doctor Robert Lang (Tom Hiddleston) se muda a su nuevo apartamento, un enorme rascacielos, en el que parece existir una sociedad ideal, y trata de buscar tranquilidad y privacidad, aunque pronto descubre que los residentes del edificio no tienen intención de dejarlo en paz. Y mientras trata de establecerse, sus buenos modales y salud mental comienzan a desintegrarse, al igual que el edificio y el resto de inquilinos.

Desde un primer momento, la historia divide a los vecinos entre los que viven arriba, y abajo. O lo que es lo mismo, las diferentes clases sociales que conforman una sociedad. Vemos como por ejemplo, James Purefoy (Joe Carroll en «The Following») es uno de los adinerados, al contrario que Wilder (Luke Evans) y por supuesto no pueda faltar un creador, que en este caso es el arquitecto, Royal, interpretado por un sombrío Jeremy Irons, que entre las plantas del rascacielos ha incluido piscina, supermercado, e incluso su propio jardín privado del que hace uso junto a su esposa, y aunque se encuentre en la planta 40, tienen hasta un caballo…

highrise

La historia promete, al igual que sus primeros 20 minutos. Llegado el momento, aparecen los primeros problemillas en lo que parecía una utopía. Desde los vecinos que no soportan a los niños en algunas zonas comunes, como en la piscina, a los continuos cortes de luz, que parece se pone empeño en solucionar primero en las plantas superiores. El humor negro presente durante todo el largometraje, no es suficiente para relatar una historia coherente en los 120 minutos. Llega un momento, en el que reina el caos, la anarquía en toda regla. Con un ritmo que impone el director difícil de seguir, no por su ritmo alocado, más bien porque no engancha, carente de historia, unas escenas sinsentido, una detrás de otra, que resultarán ofensivas para algunos, por ser tan explícitas y sangrientas, en algunas ocasiones. Al menos, todo con una acertada banda sonora, incluso suenan dos versiones de S.O.S. tema de ABBA.

Tom Hiddleston
Tom Hiddleston

En definitiva, un filme demasiado alocado, sin capacidad de enganchar, con un par de orgías de por medio, y varios desnudos, incluyendo el del protagonista, Tom Hiddleston, y su presencia seguro que será un reclamo para muchos, al igual que Jeremy Irons. El desvarío puede estar bien, pero durante un rato, no 2 horas, aún sabiendo la crítica que realiza sobre la sociedad en la que vivimos y en lo que puede llegar a convertirse. Y si te fijas más en el mismo traje que lleva siempre Hiddleston, y en como se deteriora, es que algo falla…

Nota: 3,5

«High-Rise» se estrena el próximo 13 de mayo de 2016.