En 1989 se publicaba Ghost in the Shell, un manga de ciencia ficción creado por Masamune Shirow. El éxito fue tal, que se estrenaron dos películas animadas y hasta una serie de televisión de dos temporadas (además de spin-offs). No es de extrañar que en Hollywood llegara la idea hace unos años para realizar la adaptación de imagen real, y el resultado se estrena esta semana en varios países con Scarlett Johansson como protagonista.

Dirigida por Rupert Sanders «Blancanieves y la leyenda del cazador» (Snow White and the Huntsman) y con guion del propio Masamune Shirow y un joven debutante Jamie Moss.

La historia no se ha modificado, y se presenta un Japón futurista, en el que una agente especial cíborg, la Mayor (Scarlett Johansson) lidera la Sección 9, un grupo antiterrorista de élite, con el objetivo de luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos mediante operaciones encubiertas. La Mayor, gracias a su entrenamiento y cuerpo artificial, es capaz de realizar hazañas sobrehumanas, como detener a los criminales y extremistas más peligrosos, como Kuze (Michael Pitt) un terrorista con la habilidad de hackear mentes, que busca acabar con Hanka Robotic, la empresa tecnológica número uno.

Scarlett Johansson

Lo cierto es que sin haber visto nada de la franquicia de anime en la que se basa la historia, uno queda atrapado por el argumento desde el primer momento. Además, de esto también tiene la culpa los primeros 15 minutos, tanto por las escenas de acción, como el apartado visual, una delicia. Van directamente al grano, contando la función de la Sección 9 y del “nacimiento” de la Mayor, Makoto Kusanagi, cuya parte humana es su cerebro, el resto es el resultado de años de estudio y ensayos por parte de Hanka Robotic. Y eso lo tendrá que ir descubriendo la protagonista poco a poco, mientras se enfrenta al nuevo enemigo de la ciudad, que va asesinando a miembros de la compañía.

La protagonista no está sola, y su compañero en el cuerpo de élite es Batou (Pilou Asbæk), su jefe Aramaki (Takeshi Kitano) y la Doctora Ouelet (Juliette Binoche). La historia no es muy profunda y no se puede desvelar mucho más sin spoilers, ya que hasta los minutos finales del largometraje no se desvelan algunas cosas. De todas formas, que no lo sea es algo que se agradece, así se pueden disfrutar más de las escenas de acción y de todo el mundo futurista que se presenta. Un mundo oscuro, lleno de robots, vestimentas peculiares, rascacielos que proyectan hologramas gigantes (la mayoría publicidad) y una Scarlett Johansson cuyo cuerpo parece digital todo el tiempo, más que nada porque es capaz de volverse invisible, por ejemplo.

Japón en Ghost in the Shell

En definitiva, una trama muy interesante y que no aburre durante sus dos horas de duración. Interesante la reflexión final sobre la inteligencia artificial, la consciencia y en resumen, el dilema de la verdadera identidad del cíborg (si es más humano que máquina o viceversa) y de los límites que se deben marcar para mejorar a una persona mediante dispositivos cibernéticos. A falta de Matrix (me ha recordado en algunos momentos), bien está… y parece que han buscado contentar un poco a todos, seguidores o no del anime original. Aunque seguramente gustará a partes iguales, y espero poder ver más del mundo que han creado. Tampoco se puede quedar atrás el 3D, en esta película la mayoría de las escenas han sido modificadas digitalmente en posproducción, así que merece la pena. Y he podido ver las mismas escenas con y sin 3D.

Batou (Pilou Asbaek)

«Ghost In The Shell: El Alma de la Máquina» se estrena el 31 de marzo de 2017.

Nota: 8,5